12.8.13

Otra batalla


Su cuerpo no era capaz de recordar cuándo fue la última vez. "Otra batalla"- dijo la mujer agotada y se giró de costado para verle mientras dormía. El valiente soldado que ahora pacíficamente descansaba a su lado, le había ganado la contienda. El cansancio de ambos hizo la tregua. Ahora no podía evitarlo, la preocupación rondaba su cuerpo; el mismo cuerpo que momentos antes era tomado y vencido. ¿Quién asestará la primera puñalada? ¿Quién...? Los ojos de la mujer, caminando sobre el perfil del soldado, maquinaban la fuga. Tomó un momento para recrear lo sucedido. Recordó los movimientos, las palabras. Palpó las heridas en su propia piel y valoró el daño cometido. Luego, con mucha precaución, con la yema de los dedos, intentó descubrir el daño que pudo haberle provocado a él. Le fue imposible calcularlo. Pensó que si el soldado nunca más volvía a abrir sus ojos, ojos de cielo fugaz, podría salvarse. ¿Quién morirá primero? Se decidió a actuar, pero el cansancio de otras tantas vidas la frenó de herirlo de muerte en aquel mismo instante. Se incorporó y sin dejar de pensarle, se fue flotando en una nube de cabellos y algodón.